Chistes y Polvos Malos

Chistes y Polvos Malos

Para nosotras las mujer, nos entendemos entre nosotras pues de una vez un hombre divertido es una penosa que sabe aceptar y nos proyecta confianza. Bueno en definitiva el buen sentido del humor conmueve tanto como un buen afrodisiaco, a la hora de ir a cama con nuestra pareja.

Sobre todo porque reír nos favorece la circulación, la oxigenación de la sangre y estimula la producción de endorfinas, unas de las hormonas amigables que son una verdadera droga que produce felicidad y buena salud en nuestro cuerpo.

En que digan que esto no es nuevo, van a decir ustedes, a lo que tenemos que responder que es cierto, pero lo aclaramos el asunto se renovó de la mejor forma con un estudio de una prestigiosa Universidad de Albania, el estudio lo demostro un psicólogo, que los mejores orgasmos esos de super gritos y que nos giran los ojos, los hombres no los proveían con la capacidad de levantarnos el ánimo con apuntes y charlas divertidas.

Por primera vez se confirma que el chiste, la burla inoportuna, comentarios grotescos y sexistas de que algunos hombre echan mano para hacerse los más gracioso, a lo único que consiguen es a que nos vayamos con la cabeza bien alta y con esas cosas que no nos quiten las ganas.

Los buenos Polvos

Esto tiene que ver con los componentes biológico ligado a la evolución y a la conversación del a especie humana que nos justa aparentar los de ser los mejores y aquí el sentido del humor se clasifica como una cosa equivocada de la inteligencia.

Lo curioso es también se infiere que, cuando en la cama salimos contentas con uno de estos hombres, preferimos callarnos y hasta hacerles creer que nos han caído simpáticos con sus tonterías, pero como nosotras somos más lista le enviamos señales para cuando terminemos el polvo se vayan de nuestra cama lo más rápido posible y veamos un video gracioso.

Eso si todos no son así con Chistes y Polvos malos

Ahora, no todos son así. Hay excepciones maravillosas que compensan de lejos a los chapuceros del aquello. Pero no a todos, porque un cuentachistes malo es una auténtica pomada anti lujuria. Hasta luego.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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